sábado, 12 de abril de 2008

Takk

Creo que en este post me extenderé bastante menos de lo que lo he hecho en los dos anteriores. También creo que este sentimiento debería extenderse muchisimo más de lo que lo voy a hacer aqui, pero no tengo palabras lo suficientemente concretas para expresar lo que Sigur Rós me transmite. Desgraciadamente hoy en día hay pocas personas capaces de hacerte querer, en el sentido más puro de la palabra. Y esas personas normalmente varían por las circustancias personales de cada uno. Esas personas son asignadas individualmente y nos hacen sentir cierto apego hacia el mundo cuando todo se pone en contra. Este grupo de islandeses tiene la suficiente pureza en su interior como para transmitir ese sentimiento a través de su música. En Heima, su minimamente reciente DVD realizan una antología perfecta del sentimiento humano a través de sus actuaciones en directo. Su concepción del mundo que les rodea, de su hogar, (heima significa "en casa"), nos hace añorar un mundo que ninguno de nosotros jamás ha conocido y que la mayoría, por nuestra naturaleza o por la naturaleza destructora del ser humano, jamás conoceremos. Es cierto que la isla nórdica es un marco perfecto para esa traslación sensorial que Sigur Rós persigue desde hace tiempo y que desde luego consigue segundo tras segundo en sus canciones.
En la cinta, se recogen aspectos de una extraordinaria cotidianidad que nos acercan al sentir humano como, personalmente, nadie jamás en la historia del mundo audiovisual lo había conseguido. Es impactante para alguien relativamente frío como yo, que en efecto tengo momentos de sensibilidad extrema, pero que pocas veces se reflejan en mis ojos, contemplar como unas imágenes que bailan al son de este grupo de amigos son capaces de brotar mis lágrimas una y ota vez como si mi alma se purgase de todo aquello que me oscurece. Y más curiososo para mí es tener tan clara esta sensación que no esté dudando lo más minimo al escribirlo. La discografía de Sigur Rós es la biblia atea que muchos hemos necesitado en este tiempo. Un refugio espiritual ajeno a cualquier ideología más que la búsqueda más primaria del sentir. Para quien no conozca la música de los islandeses que no tenga meido en ver Heima, pues no tiene nada que ver a ir a un concierto sin conocerte las canciones. Los cortes de esta obra de arte no son canciones, no son videoclips, algunas de ellas ni tienen letras que saberse, solo fonemas en islandés que sentir.

Por eso quería darles las gracias. Takk, Sigur Rós por hacerme retroceder a cuando volaba cometas. A cuando era capaz de no interpretar, a cuando miraba las cosas por primera vez aunque realmente no fuese nada nuevo. Gracias por todo eso, y más gracias aún por hacerlo sin hacerme olvidar la tristeza que siento por aquello que estamos perdiendo.

1 comentario:

Raquel dijo...

fffff

no soy capaz de volver a leerlo. Gracias a Sigur Ros por existir, y gracias a ti por escribir esto. :)