sábado, 19 de abril de 2008

The assassination of Humanity by the coward Human being.

Hay ciertos elementos en el cine que actúan como filtro, criba, o cualquier sinónimo de marcados tintes elitistas. El Tempo es uno de ellos. Ya le pasó a 2001, pero aquella cinta la dirigía Kubrick y ese ente al que consideramos Historia de la Crítica Cinematográfica la convirtió en un clásico instantáneamente apoyado, como siempre, por una generación ávida de héroes y figuras idealizadas. Mi intención no es sacar a una de mis obras de arte preferida de esa lista de genialidades de nuestro tiempo sino explicar el porqué otra de ellas pasará sin pena ni gloria para ese demonio castrante del que hablaba antes (la crítica). Estoy hablando de The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford.
No entiendo qué le falta. No entiendo en qué es tan diferente, cualitativamente hablando, de una Instant Master Piece como Unforgiven. Pocas veces en las últimas dos décadas se ha visto una dirección fotográfica tan brillante. La música, de la mano de Nick Cave y Warren Ellis acompaña, seduce y envuelve todos los fotogramas de la cinta.

La representación es más que brillante. Nada nuevo vamos a decir del Señor Pitt que sus películas no hayan dicho ya, pero nunca a nadie le perjudicó tanto su aspecto físico. Aunque todo aquel que ha disfrutado de la versión original de la película sabe que el motor expresivo del film no es sino Casey Affleck. Su capacidad de comprender los matices y de exteriorizarlos está, hoy en día, al alcance de muy pocos, y Bardem no es uno de ellos.
Mi cabeza no puede evitar irse a Deadwood, Obra Maestra anónima en nuestro país. Nuevo Western producido por la HBO y que como todas las grandes series de nuestro tiempo fue cancelada. Y me he ido a Deadwood pasando por la parodia, que el también genial Seth Mcfarlane hizo de ella en uno de sus capítulos: "¿Tu sientes algo?" "No, ¿y tu?", "No"
El resumen es perfecto. El primer golpe es cierto que lo dio el gran Clint Eastwood, pero tanto la cinta de Andrew Dominik como la serie de David Milch han acabado de sepultar el esperpento americano protagonizado por John Wayne. El nuevo Western nos enseña personajes masculinos con una tremenda sensibilidad reprimida por las circunstancias que emocionan mucho más que los ejercicios de artificio a los que nos tienen acostumbrados los "directores del sentimiento", como Almodóvar.
Pero si The Assassination of Jesse James, es tan sumamente maravillosa, ¿Por qué no ha dado la vuelta al mundo?. Sinceramente no lo se, puedo intentar hacer mi clásica exposición de argumentos odiosos contra una sociedad dominada por una generación frustrada, que quisieron ser estrellas de Rock, revolucionarios del pensamiento, salvadores de la humanidad y que como todos los demás acabaron siendo falsas réplicas de ideales construidos en obras de ficción que ni siquiera comprenden. El sentido crítico puro murió con la llegada de los nuevos tiempos. Nos dejamos educar por lazarillos desarraigados que quieren seguir monopolizando la llave de la verdad y lo hacen insuflando desmotivación. Lo hacen amoldándonos al ritmo de la "nueva vida" en vez de enseñarnos a adaptar la vida a nuestro Tempo. Y esa es la clave, el Tempo. Los frustrados ya no están para Adagios, quemaron sus naves con Kubrick y el cine Iraní, y nosotros no fuimos educados para saborear.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Congratulations, your blog is amazing!

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Don Latino.- Una tragedia, Max.
Max.- La tragedia nuestra no es tragedia.
Don Latino.-Pues algo será.
Max.- El esperpento.

(my personal signature)
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Anónimo dijo...

Efectivamente, no fuimos educados para saborear. ¿Por qué no disfruto cuando conduzco por una carretera vacía en verano y el olor a tierra mojada se infiltra por los huecos de mi mal terminado automóvil? ¿Cuándo permití que los nervios ganasen la batalla al placer de tocar mi bajo en directo? Y yo me pregunto: ¿soy yo el gran perdedor? Porque sigo prefiriendo el spaghetti western...