No entiendo qué le falta. No entiendo en qué es tan diferente, cualitativamente hablando, de una Instant Master Piece como Unforgiven. Pocas veces en las últimas dos décadas se ha visto una dirección fotográfica tan brillante. La música, de la mano de Nick Cave y Warren Ellis acompaña, seduce y envuelve todos los fotogramas de la cinta.
La representación es más que brillante. Nada nuevo vamos a decir del Señor Pitt que sus películas no hayan dicho ya, pero nunca a nadie le perjudicó tanto su aspecto físico. Aunque todo aquel que ha disfrutado de la versión original de la película sabe que el motor expresivo del film no es sino Casey Affleck. Su capacidad de comprender los matices y de exteriorizarlos está, hoy en día, al alcance de muy pocos, y Bardem no es uno de ellos.
Mi cabeza no puede evitar irse a Deadwood, Obra Maestra anónima en nuestro país. Nuevo Western producido por la HBO y que como todas las grandes series de nuestro tiempo fue cancelada. Y me he ido a Deadwood pasando por la parodia, que el también genial Seth Mcfarlane hizo de ella en uno de sus capítulos: "¿Tu sientes algo?" "No, ¿y tu?", "No"
El resumen es perfecto. El primer golpe es cierto que lo dio el gran Clint Eastwood, pero tanto la cinta de Andrew Dominik como la serie de David Milch han acabado de sepultar el esperpento americano protagonizado por John Wayne. El nuevo Western nos enseña personajes masculinos con una tremenda sensibilidad reprimida por las circunstancias que emocionan mucho más que los ejercicios de artificio a los que nos tienen acostumbrados los "directores del sentimiento", como Almodóvar.
Pero si The Assassination of Jesse James, es tan sumamente maravillosa, ¿Por qué no ha dado la vuelta al mundo?. Sinceramente no lo se, puedo intentar hacer mi clásica exposición de argumentos odiosos contra una sociedad dominada por una generación frustrada, que quisieron ser estrellas de Rock, revolucionarios del pensamiento, salvadores de la humanidad y que como todos los demás acabaron siendo falsas réplicas de ideales construidos en obras de ficción que ni siquiera comprenden. El sentido crítico puro murió con la llegada de los nuevos tiempos. Nos dejamos educar por lazarillos desarraigados que quieren seguir monopolizando la llave de la verdad y lo hacen insuflando desmotivación. Lo hacen amoldándonos al ritmo de la "nueva vida" en vez de enseñarnos a adaptar la vida a nuestro Tempo. Y esa es la clave, el Tempo. Los frustrados ya no están para Adagios, quemaron sus naves con Kubrick y el cine Iraní, y nosotros no fuimos educados para saborear.






